jueves, 4 de abril de 2013

A Primera Vista



Una noche lluviosa de verano, en aquella calle solitaria y fría, donde lo único que me acompañaba era mi soledad, con la mirada vacía y sin llama de esperanza, miraba el suelo esperando alguna respuesta de éste, inocente en mi autoestima ya quebrada. Esperaba  el último transporte de la noche, tan solo quería estar solo en ese momento. Con mis manos en los bolsillos, sin importarme lo empapado que me encontraba, estaba solo, solo en mente y cuerpo, al igual que un perro callejero acabado de ser echado a patadas a la calle, echado a su suerte, dejándolo al destino que él no cree merecer, hasta que la vi. Venía corriendo cruzando la calle intentándose tapar la lluvia con un maletín negro o azul marino, el cual no podía distinguir a consecuencia de la poca luz que había y que las lámparas poco brindaban. Una joven chica de cabellos rizados de piel morena, haciendo ruidos cada vez que saltaba un charco, como si, ésta disfrutase hacerlo. Parecía una niña muy infantil en contradicción a su altura y como estaba vestida. Al acercarse como si me dieran una cachetada con todas las fuerzas a mí y a mí fría soledad, aquella chica levantando su rostro hacia mí, haciendo que mi realidad estuviera en una cámara lenta y aquellas gotas de lluvia en sincronía a la par de aquel gran hecho curioso. Ella me miraba con una alegre y, amistosa e inocente sonrisa, por lo que no evité mirar sus labios carnosos, aquellos ojos miel, de los que ni los más grandes senos o escotes lograrían desviar mi mirada, pero, así como apareció aquella sincronía en lentitud de gotas, como el rostro de ella mirándome en un instante, éste se esfumó volviendo a mi realidad cruel y de preguntas.
Aquella chica caminando unos pasos colocándose a unos centímetros a lado mío con aquel maletín arriba de su cabeza, contemplaba la calle como si hubiera algo de verdad importante en ésta. En momentos ella sacaba vapor de su boca y retorcía los dedos de los pies a causa del frío, si, si, la estaba observado. Miraba a la chica que estaba  rascándose la nariz, y rompiéndose el silencio incomodo, dio un fuerte estornudo escuchándose por  toda aquella solitaria calle, haciendo un poco eco en el lugar.

-   Creo que me enfermaré hace frío -. Decía  la chica mientras hacía gestos y algunas muecas en su rostro moviendo la nariz.

Yo estaba totalmente empapado y sin hacer un gesto de importancia a mi cuerpo, porque desde hacía unos minutos el frío no me importaba, pero, al escuchar el estornudo de la chica, no evité voltear la mirada, y lambiendo una vez mis labios, abrí un poco la boca, respiré por ésta y diciéndome a mí mismo, “¡vamos!, ¡vamos!, ¡vamos carajo!”, entre mi mente dándome ánimos que creía ya no tener, ¿era realmente necesario e importante esto?,  no era tan fácil, como dicen hablarle a una chica desconocida, aunque lo he hecho antes, pero no todo es como en las películas, ¡mierda no!, ¿qué clase de cobarde soy?, como si no lo supiera, ¿o tal vez si lo soy?, que ¡no!, mierda. Yo y mi locura, la soledad me hace decir y pensar cosas, creo que no a todos les sucede, o quizá tal vez solo a mí, que ¡va!, solo delirios de mis ironías.
Inerte y sin moverme, con un silencio en continuidad, mientras la lluvia dejaba de caer poco a poco, sentía como aquella chica quería que le hablara, o era mi tonta imaginación de protagonista de novela, escuchando el sonido del airé entrando en mis fosas nasales al respirar. En eso se escucha una frágil, suave y tierna voz hacía mi persona, causando una pausa momentánea en mi, “hola”, volteé y con una mirada sin note de interés, miré que no era para mí, aquella chica hablaba por teléfono, “Hola, si, si, aja, ya voy para allá”, mi esperanza se derrumbo como una implosión de un edificio. Pero, como un girasol levantándose después de días nublados, aquella chica me sonrió, me sentí bien, le correspondí a su sonrisa, sonriéndole de igual manera.

-  Como que el camión ya se tardó demasiado, ¿no crees?

- Sí, y luego ésta lluvia, deberías llamarle a tus padres que vengan por ti.

- Si verdad, lástima que no vivo ya con ellos, y como si les importara.

Se miraba que aquella chica, realmente tenía problemas con sus padres, pero bueno a mi no me importaba el pasado de ella, quien era yo para juzgar o entrometerme en problemas ajenos.
- Bueno, pues entonces no queda más que esperar, aunque dudo ya que pasen.

- Sí, ya que - Decía la joven mirando a la calle.

Mis palabras se fueron como el polvo en el viento, no sabía que decir, ¡estúpido perdedor!, ahora que ella me habló y tengo su atención, la tengo que cagar como siempre. De pronto escuché a aquella chica reír un poco, como para ella misma.

- Pareciera como si estuvieses hablando y peleándote contigo mismo dentro de tu cabeza, tipo y eres un violador o asesino, ¿verdad?

- ¿Viola... dor?

- Sí, de seguro tú eres de esos tipos que acosan a chicas. Tal vez me estás acosando porque te gusto y ahora estás aquí haciéndote pasar por un chico común y corriente esperando transporte, pero solo quieres estar conmigo cerca y confesarte, pero no puedes -. Comentaba, y luego empieza a reír.

Solo me quedé confundido a  lo que dijo, pero la chica comentó en burla y empezó a reír, mientras  con mi cara tonta como siempre, desconcertado porque lo que había dicho, ya que no podría mostrar otra aún más tonta, ésta se enrojecía por aquello que había comentado. Ahora pensará que soy un loco violador o algo parecido.

-Bueno, tal vez estoy un poco loco, pero asesino y violador solo soy los martes -. Comenté en burla.

- Pero hoy es martes.

- Ah bueno, entonces si lo soy -. Comenté riéndome un poco.

- Qué gracioso, pero bueno, ser loco no es malo todos tenemos un loco dentro, hay gente que solo lo saca para divertirse y hacer cosas de locos, por ejempló ser un asesino -. Comenta burlona.-  eso nos hace diferentes y especiales. Aunque claro, depende para que uses tu locura.

Aquella chica, al comentar eso, me quedé algo pensativo, al principio indiferente a sus palabras, hasta que entendí lo que decía, la locura no era mala, según ella, dependiendo para que sea utilizada y a beneficio de que. Al terminar me sonrió de nuevo, con una mirada amistosa y tierna, mirándome ella de frente, por fin miré sus ojos, sus labios, sus mejillas rojizas a causa del frío al igual que su nariz, sus cejas y su frente, me sentí cómodo, esa mujer algo tenía que me encantaba desde que la miré llegar cruzando la calle.

-Bueno quisiera usar mi locura de esa manera como dices, pero, por lo general soy un chico aburrido, pero ahora intentaré ser el chico más divertido del mundo -. Alcé un poco la voz. – Y ¿cómo te llamas?

- Me llamo Katy – dice moviendo los labios más de lo normal. - ¿Y tú?

- Yo me llamo Gregorio, mucho gusto.- estiro la mano para saludarla.

Me sentía bien, era un sentimiento de satisfacción personal, no de esa clase de satisfacción, si no una como una explosión de un volcán que estaba dormido, o la salida de un geiser. Patético ¿verdad? Al  escuchar su nombre, un nombre no tan común, pero que al escucharlo me gustaba, estaba, ¿enamorado? ¿a primera vista?, sé que es patético, pero lo estoy, quería conocerla, saber más de ella, quería tocarle esas suaves mejillas enrojecidas por el ambiente frío, besar esos labios rosas en suspiros profundos, ahogándome y perderme en el tiempo de romance, en un shock pasional mutuo, entonces ¡sí!, estaba enamorado.

- Mucho gusto Gregorio  -. Toma mi mano y corresponde el saludo. – entonces, ¿eres un violador y asesino? -. Sonríe y ríe un poco. – bueno señor, le informo que sé taekwondo y que cualquier amenaza hacía mi persona, haré que quede usted sin hijos para siempre -. Ríe.

- Por eso digo, que no soy un asesino violador. Bueno y ¿qué haces a estas horas de la noche?

- Estudio teatro, en el centro de las artes escénicas, y se me hizo tarde luego de unos ensayos que tuve, pero luego fueron unas bandas de Jazz y se me fue la noche, ¿y tú?

- ¿Estudias teatro?, ¿ y te gusta el jazz?. – Preguntando algo fuerte.- ¡fascinante!,  ¿qué bandas escuchas? Yo pues, no soy muy interesante digamos, pero me gusta leer y escribo. ¿Y de que trata tu obra que ensayas?

- Me encanta el jazz. Patricia Barber, la amo. Entonces sí que te gusta la buena música, es mi cantante de jazz favorita, tengo varios discos de ella que no cambiaría  por nada de nada. Y si, estudio teatro, me gusta mucho desde pequeña actuar, uno debe a veces guardar los sentimientos y ser otras personas, para obtener algo. Ahora soy bailarina y actriz, me gusta mucho brincar y moverme, creo que nací para ello.  Mi obra trata sobre una mujer que vive con su hijo y tiene dos perritos, ella es muy joven aún y la historia trata sobré… - . katy empieza hablar con fluidez.

Pasaron los minutos, Katy y yo platicábamos y reíamos juntos, era una chica interesante, que a mi pensar, era como sí deseará explorar el bosque para encontrar un gran valle hermoso. Su sonrisa, su voz, cada momento me enamoraba más, claramente era una chica que le gustaba hablar a diferencia de mí, con mí seriedad agria y gris, sí, soy un aguafiestas a veces. Katy hablaba y hablaba, que del tal Alex que se cayó y se dio en la madre, de una tal Lorena, que se desnudó en un ensayo, ya que la chica era bien liberal, hasta de su mejor amigo Benjamín, que se le declaró a su amiga, sí, la que se desnudó. Clásico en las mujeres, hablar y hablar, era su característica, a ellas les gusta ser escuchadas y entenderlas, tengan o no tengan razón, y si no son escuchadas se enojan, y luego nosotros como hombres tratamos de arreglarlo, pero si nosotros nos enojamos, ellas se enojan, eso era algo curioso. ¡Je!, hablando como si fuese un experto en mujeres, cuando solo he tenido dos novias en toda mi vida, mientras que la segunda solo fue de momentos carnales, ni siquiera sé, si era mi novia en su momento; ese whisky, sí que me puso mal ese día, sólo podía saciar mi soledad con alcohol,  pero ni siquiera lo disfruté, sin saber, sin olor, sin nada bueno, es estúpido querer hacer cosas bebiendo hasta embriagarse. Bueno ya me salí del tema, pero, seguiré pensando en ella, ¡no! el pasado hay que dejarlo atrás.
Así como las palabras fluyeron como un río en tiempos de lluvia, estas se fueron, sin saber que decir, era como si alguien pusiera mute, con algún control mágico a propósito, solo veía el mover de sus labios y de su rostro que ella poseía al reírse o moverse  mucho. Era una chica hiperactiva era evidente.
La  lluvia había terminado, ni siquiera me había dado cuenta, no sabía tampoco el tiempo, solo sabía que estaba con ella. Si tan solo supiera cuanto me gusta, cuanto la deseo, tengo ganas de gritarle y decirle que, ¡me gusta!

Entre sus ropas saca una cajetilla de cigarrillos, interrumpiéndose ella misma lo que decía.

- Hace ya mucho frío, ¿no crees? -. Se lleva un cigarrillo a la boca.

Me quedé impresionado como es que una mujer tan bella, un rostro angelical y tierno, pueda hacerle tal cosa a su cuerpo, una desgracia ha caído sobre ella, una desgracia voluntaria estilo harakiri, bueno, todos tenemos algún desperfecto.
- Toma mi chamarra es mejor que un cigarro -.Tomo de la manga de la chamarra y la estiro, ofreciéndola a la chica. - ¿fumas?

- Gracias, pues si fumo, aunque no mucho, solo en casos especiales por ejemplo ahorita el frío, ¿y tú?

- Lo dejé hace mucho, no soy un chico de muchos vicios.

Al terminar mis palabras, la joven hizo una cara de burla y no evito reírse, no entendía el porqué, tal vez para ella se le hacía un “chico aburrido”.

- Eres un niño bueno entonces, ¿tampoco tomas?

- Pue… pues  -. Doy unos ligeros tartamudeos.- Pues sí, pero poco, como te dije soy un chico de pocos vicios, tu sabes.

- ¿Qué sé? -. Suelta humo de la boca.

- Bueno, pienso que es malo beber demasiado y fumar nadie lo debería hacer -. Decía con una mano detrás de la nuca.

Mostro ella una pequeña sonrisa, mirando hacia otro lado como burlándose de mí, o tal vez  piense que soy alguna clase de ñoño patético que vive con su madre, bueno eso es verdad. Tonto, tonto, ¡tonto!, siempre la tengo que cagar, en cada hora, en cada minuto, ¿Por qué siempre me pasa esto? Aquella chica pone el maletín arriba de la banqueta y se sienta arriba de ella, cruzando la pierna, mientras sigue fumando aquel asesino silencioso. Ella miraba la calle mojada y solitaria, con un fresco aroma de calle que solo había a estas horas al anochecer. Yo, sin decir nada, inmutado, sin palabras, sin saber que decir o hacer, sin hacer un momento gracioso que obtuviera su atención, pero ella, estaba ahí, sola, pensativa, con frío y en un estado de conciencia en la que sabe que está en una calle solitaria, acompañado solo de un idiota, sí, un idiota soy. Un idiota como yo que diría, ¿qué haría?, soy sólo un chico inmaduro, solo me pasan a mí, mierda, mierda, ¡mierda! Mientas me doy una palmada en la frente cerrando mis ojos y pensando, pensando, pensando. Perdido en mis pensamientos, otra vez escuché aquella voz angelical.

- Creo que ya no pasará ningún camión, es muy noche, ¿qué hacemos? -. Con el cigarrillo entre los dedos y cruzada de pierna, volteaba a mí.

Otra vez me calmo, escuchando esa voz de mujer, saliendo de sus labios, solo pude responder y dejé que mis palabras salieran solas.

- Lo mismo pensé, no sé, creo que lo mejor es conseguir algún taxi, ¿o no? -. Decía mientras tenía atrás la mano en la nuca.

- Sí, yo creo que sí, ¿sabes?, no tengo saldo en mi celular, ¿tú tienes?

- Déjame revisar

Saco el celular de mi bolsillo, mientras Katy fumaba aquel cigarro sin dejar de verme, escuchándose el sonido cuando aplanaba a la par los botones de mi celular, y yo miraba en momentos a Katy, sabía, que en unos minutos la dejaría de ver, tal vez para siempre, y me haya quedado a medias como todo lo que hago, me sentía importante, quería hacer algo, pero no podía, ¡mierda! , lo único que podía hacer era marcar mi tonto celular y llamar a la estación de taxis.

- Quisiera un taxi, por favor.
Hablaba con la mujer encargada de la estación de taxis, pidiendo yo la carroza de las doce de la noche para Katy. La voz de la señora era una voz áspera, clásica de una mujer de tal vez unos cuarenta o cincuenta años, con algún problema de la vejiga, o de azúcar, o presión, o hasta menopausia, ¡quién sabe!, no soy adivino para saber y juzgar a las personas, me detesto.
Al terminar la llamada suspiré y volteé a Katy que me miraba con cara de espera, pero tranquila.

- ¿Qué te dijeron?, ¿sí vendrán?  - Fuma el cigarrillo y lo termina lanzándolo a un lado la colilla.

- Emm…

-¿Qué sucede?

- Nada, estará aquí en unos minutos, no te preocupes.

- ¡Muy bien!

Al decir mis palabras salidas de mi boca sin quererlo hacer, pensaba lo contrario, no quería que se fuera y sin decirle nada, al menos intentarle, pero tampoco quería parecer un acosador o algo parecido y se asuste de mí.
Sé que soy un tonto, y que debo hablarle, no soy ningún chico tímido con las mujeres, tengo amigas, he tenido encuentros con mujeres, buenas y malas, pero, ustedes no sienten esa sensación de querer hacer algo, y sentir que no puedes, lo cual te presiona, a pesar de que estas cien por cierto seguro de que lo harás, o en este caso hablar, solo no puedes, esa es la impotencia que a veces antes de dormir te quedas pensando en lo que pudiste haber  dicho, pero no. ¿Tal vez sea el destino?, eso que influye en ciertas personas que no son necesarias para ti, o si lo son, ¿qué creen ustedes? que creo yo, no sé, pero me encabrona, me encabrona que sucedan así las cosas. Pero…

- Oye vamos a una pequeña fiesta que me invitaron, de aquí nos vamos -. Se levanta y caminando se pone enfrente de la calle y regresa.- Ya debió haber empezado, pero creo que si llegamos, ¿qué dices?, ¿vienes? -. Sonríe.

Mí loca y perdida mente, luego de perderse en el solitario desierto, encontró un manantial con palmeras, pero, ¿en realidad era verdad? o solo era un espejismo de mi tonta y manipulable mente, por lo que me asegure.

- ¿Una fiesta?

- Sí, es una fiesta de una amiga, dijo que podía invitar a la gente que quisiera, así que no te preocupes, está por el parque, a una calle de la entrada principal.
No lo podía entender, como es que Katy me había invitado, no me conocía, era un extraño, no era tan bien parecido, simplemente no podía creerlo.

- Y bien, ¿qué opinas?, ¿irás? –. Da unos pasos hacia delante.

Pensativo y casi empezando a tartamudear -. Es… está bien, iré, espero y la fiesta éste realmente buena o te morderé -. Comentaba burlón.

- ¡Caníbal!, ves que si eres un asesino en serie, de esos que comen gente -. Comenta dramáticamente de juego.

Me sentía feliz, sabía que era mi día a diferencia de hace unos segundos, no solo  me gustaba platicar con ella, me gustaba el ambiente que se estaba formando, y no podía evitar oler el aroma a humedad, a suelo mojado, ese aíre que salía entre los árboles, ése aroma que me hacía sentir excitado a la vida, así, sí daba ganas de seguir adelante y luchar por cosas que creía no poder y nunca tener.

Me reí un poco.- Ya te dije que soy un asesino solo ciertos días, pero debe estar buena la fiesta ¡eh¡, por cierto me pasarías tu número de cel.

Si, esa era mi movida…

- ¿Mi número de cel? -. Sorprendida un poco.- emm… chico, ¿sabes?, apenas te conozco, se ve que eres buena onda, y te lo podría pasar ¡claro! -. Algo nerviosa.-  pero necesito conocerte más, por el momento puedo darte sólo mi correo electrónico sí gustas.

… mí movida tan estúpida, ¿en que estaba pensando?

- Perdón, no quería verme tan acosador, está bien, no te preocupes -. Diciendo con algo de esfuerzo.

No quería verme ni sonar como una persona que estaba aceptando a las fuerzas un regalo de consolación, sabía, que la había cagado, ahora ella pensará que la pretendo y no podré hablarle como antes, incluso, creo que ella también, piensa lo mismo. Me siento atrapado en una botella como un barco de colección, atrapado, en el tiempo mirándola como se va junto a ella. Sus labios, sus ojos, ahora me mira diferente, sus brazos, ahora los tiene pegados al cuerpo, mostrando desconfianza. La cagué y todo iba bien.

- Gregorio, ¿sucede algo?, sólo quiero decirte que no te me haces acosador, un poco extraño eres, pero hasta ahí.

Ella me había interrumpido, me le quedé viendo unos segundos y me puse a reír, no tenía sentido, ni la idea del porque me puse a reír, mientras ella me miraba inquieta, lo que estaba sucediendo, mientras, mi risa se escuchaba por toda la calle. No sabía si me reía porque me había dicho extraño y porque me veía de otra forma, o, me reía para evitar algún ambiente extraño.
Katy, al escucharme y verme reír, ella empezó a reírse también, no tanto como yo, pero en una pequeña risa, como un susurro, paré de reír para escucharla, era realmente bella riendo, un ángel caído del cielo.

- Eres un loco, ¿Por qué te ríes?    

- No lo sé, hay veces en los que me pongo a reír de la nada, o porque me suelo acordar del algo, ¿extraño verdad?

- No, para nada, ¿sabes?, yo a veces hago lo mismo, me río sin saber porque, somos unas personas extrañas entonces  -. Comenta riéndose.- Oye Gregorio…

Antes de poder decir algo Katy, es interrumpida por la marcha hacia atrás de un automóvil, de los pocos y contados que pasaban por la calle. Aquel auto con la marcha hacia atrás, se paro al lado de nosotros, los dos volteamos, era un carro de color azul oscuro bien arreglado, y muy bien cuidado, aquella persona abre la puerta y sale, era un muchacho bien parecido entré unos veinte dos y veinte seis años más o menos.
- ¿Katy?, ¿qué haces aquí?, ¿no se supone que estás en la fiesta? -. Decía con voz grave, caminando hacia katy.

- ¡Kevin!, que bueno que te veo, estoy esperando taxi, ya que no alcancé transporte, se me hizo tarde en los ensayos del teatro.

- ¿Cuáles ensayos?, yo pensaba que ya estabas graduada, según me dijo Lorena.

Nerviosa.- Emm… estoy yendo a unos nuevos.

Aquel joven algo corpulento, alto y bien vestido se acercó a Katy, saludándola y abrazándola, dándole un pequeño beso de saludo en la mejilla, luego empezaron a platicar, mejor de lo que yo lo hacía con ella, se sentía en un ambiente seguro, movía sus brazos con libertad en forma de expresión cada vez que hablaba, y sonreía con brillo, mientras aquel joven reía al tiempo que ella le hablaba, claramente estaba segura del tipo extraño que estaba sola con ella. Me sentía un mal tercio, lo mejor era alejarme y seguir como estaba, pero, ella me volteó a ver y me sonrió, mientras hablaba y aquel joven llamado Kevin al parecer, también me miraba.

- ¡Mira Kevin!, él es Gregorio, si no fuera por él estaría sola en ésta calle, y no sabría qué hacer, porque no tengo ni saldo para mi celular.

Aquel tipo, dio unos pasos hacia adelante, me sonrió de lado y mirándome mientras estaba con la mano estirada para saludarme, lo cual correspondí, dándome éste un apretón de manos duramente, yo era un chico de poca fuerza, no sabía si lo hacía bien y por mi poca fuerza sentía el saludo fuerte, ó en verdad era otro tipo de persona el tal Kevin.

- Mucho gusto Gregori, gracias por cuidar de mi amiga, te estoy muy, ¡muy!, agradecido -. Decía aún con aquella mirada puesta en mí.

- El gusto es mío y no hay de que,

Kevin, me deja de saludar sin quitarme la vista, y dándome la espalda, camina hacia Katy

- Ya se hace tarde, ¡vámonos!, te llevo en el carro, voy para allá.

- Quien como tú Kevin, ¡muchas gracias!

Kevin camina y se sube a su auto, mientras ella me voltea a ver.
- Vámonos Gregorio, Kevin nos va a llevar.

Mis ánimos cayeron, como un boxeador al haber recibido un knock-out, me sentía incomodo, vulnerable y confundido. Quería ir con ella, tenía las ganas, pero otra vez ese sentimiento, que les conté que te empuja hacia atrás, ahora solo lo que quiero es irme corriendo de ahí.  Solo pude decir lo mejor que se me ocurrió.

- Lo siento Katy, recordé que tengo unas cosas que hacer -. Me llevé la mano a la nuca, sin mirarla, más que un par de veces.

- ¿En verdad?, bueno, ni modo -, decía con rostro de decepción.

- Si, perdón Katy, no recordé lo que tenía que hacer -.

- No te preocupes, bueno, debo irme  -.

Katy camina hacía el maletín, pero rápidamente lo tomo yo, ofreciendo mi ayuda con éste, metiéndola atrás de los asientos, mientras ella se sube al carro. Caminé al frente y me puse en la ventana donde estaba sentada y la saludé con la mano despidiéndome. Al momento Kevin, enciende el auto y Katy acordándose me devuelve la chamarra.
- Bueno nos vemos Gregorio, muchas gracias por acompañarme -. Diciendo algo sería, pero, rápidamente su rostro cambió y se pone a buscar entre sus bolsos y en la guantera del carro.- ¡es verdad! espera Kevin.

Katy empieza a buscar entre sus ropas y moviendo todo, a lo que Kevin le pregunta varias veces, “que buscas”, pero se detiene como si hubiera recordado algo, y estira la mano hacia atrás tomando el maletín, lo pone entre sus piernas y lo abre, no pude evitar no mirar adentro y pude ver que no tenía nada el maletín, más que unas hojas en blanco diciendo “Tu puedes, ¡hazlo ahora mismo!” “yo puedo”,  “lo amo”, “espero y resulte todo bien” y unos pedacitos de papel cortados, eso era algo extraño. Katy, se volteo a su izquierda haciendo algo, saco una tarjeta enseguida, para luego doblarlo y antes de dármelo, me miró fijamente.

- ¿En serio no puedes ir?

Mis ojos se iluminaron, queriendo subirme al carro e irme con ella. De pronto el tal Kevin se hizo para delante y me miró de forma burlona.

- Si Gregorio, ¿Por qué no vienes?

- Lo siento, no puedo, perdón Katy

- Está bien, toma, es una tarjeta de mi presentación de teatro, sólo hicimos unas cuantas, están muy bonitas..

Al darme la tarjeta doblada, pensaba que me lo iba a dar de forma diferente o mala gana o con alguna decepción pero, al mirarla, me sonrió. No lo pude entender, ¿Por qué?  El carro se puso en marcha y se fue en recto, mientras solo pude escuchar un pequeño “bye…”, mientras los miraba como se marchaban, yo con el papel en la mano. Sabía que ella era la indicada, soy un pendejo, me insultaba a mi mismo apretando aquella tarjeta.

Solitario en aquella calle, volteé hacia atrás, camine unos pasos y sentándome en la banqueta, me sentía un perdedor un chico sin futuro y sin esperanzas, claro, tenía el correo de ella, pero, yo no tenía correo electrónico y yo no creía en un futuro, hacer uno, no soy un chico que le guste mucho eso, ¡diablos!, todo me sucede a mí, como si la vida no me quisiera en la realidad, al diablo esta tarjeta. Como si las palabras fueran un conjuro, de nuevo empieza a llover, llover, ¡llover! de nuevo, haciéndome sentir peor de lo que estaba, pongo mis manos en la nuca y contraigo mis piernas, me sentía realmente mal, estaba perdido, a punto de llorar, ¡Que importa!, nadie me vería, a quien le importo, estúpida lluvia, estúpido mundo, estúpido destino, estúpido dios, ¡estúpido yo! casi en posición fetal, perdido en mí, me acorde de algo, tenía  la tonta y simple tarjeta que ella me dio, se estaba mojando con la lluvia, rápidamente pongo la tarjeta a salvo, pero ya estaba algo mojado, y ahí fue donde miré, por la lluvia se había traspasado lo que había en la tarjeta, me impresionó y decidí abrirlo completamente, mirándolo bien, me impacté hasta el punto de sacar poco las lagrimas, pero empecé a reírme como nunca, parándome instantáneamente del suelo metiendo la tarjeta en mi bolsillo y voltear al cielo con las manos estiradas, mientras la lluvia caía en mi rostro.

- Me encanta la lluvia -. Decía fuerte y feliz.-  ¡amo la lluvia!

En eso fui interrumpido asustándome un poco, por un clac son, volteé y era un taxi, el taxi que había pedido, al ver el taxi, me reí, no me había acordado, así que una vez volteé al cielo y le sonreí, camino rumbo al taxi subiéndome a lado del taxista y sin voltear al frente.

- Ahora entiendo a la vida -. Miré al taxista.- ¡amo a la vida!
El taxista estaba confundido y mirándome extraño sin saber lo que sucede

- ¿A dónde lo llevo joven?

Miro al taxista sin dejar de sonreír, toco a un lado de mi pantalón y miro al frente diciendo


- “Lléveme a mi felicidad”.

9 comentarios:

  1. Donde esta la opción "cute" ? D:

    (y)(y)

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  2. Muy bueno! Me gustó mucho el final... :D

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    1. Muchas gracias!, ¿tu también escribes?

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    2. Mediocremente, si... escribo...

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    3. Jaja nada es mediocre, mientras uno sepa apreciar su trabajo. Déjame leerlo.

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  3. Estuvo bien padre me gusto mucho Tobi!! buen escritor :) x cierto que le escribio la chava?? o lo dejo en la imaginación?

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    1. ¡Muchas gracias mujer!,y pues jajaja hay cosas que si a la imaginación. Pero si quieres luego te digo que fue.

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  4. Gracias por el desvele, me gusto.mucho bastante interesante, me trajo a mi memoria la adolescencia,o si que si, estaré al pendiente de del blog.

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